¿De qué color puede presentarse una pasión? El fútbol está pasando por una polémica, luego de que el ministro del Poder Popular para el Deporte, Héctor Rodríguez, reavivara el interés por cambiar el color al uniforme granate de la selección patria. ¿Amarillo, azul y rojo con ocho estrellas, o vinotinto?
La segunda derrota seguida en igual número de amistosos no debería ser motivo para desatar una crisis nacional. Que en esas dos presentaciones sean cinco los goles encajados y solo uno el anotado puede que sí preocupe un poco más. Pero lo que realmente debe llamar la atención es la fragilidad de una idea táctica que aún no ha dejado resultados positivos palpables.
Soñaremos durante los próximos encuentros de la selección, ante Colombia y Ecuador, ver de forma simultánea a Juan Fuenmayor, Grenddy Perozo y Kerwis Chirinos como parte de la defensa patria. Puede que no se produzca, pero el sólo hecho de pensarlo nos emociona en lo más profundo de nuestro ser vinotinto.
Alex Delgado, el jugador con más anillos en la historia de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, con 11, colgará los aperos después de culminar la zafra 2010-2011 de la pelota rentada. El receptor, de 39 años, informó ayer que fue dejado en libertad por Tigres de Aragua, pero inmediatamente recibió una oferta de Cardenales de Lara, club con el que se tituló en las zafras 97-98, 98-99 y 00-01.
Antonio Álvarez fue dejado libre por Caribes. Águilas dejó ir a 35 peloteros, entre ellos Juan Pablo Camacho, Erick Arteaga y Ricardo Palma. Antonio “El Potro” Álvarez podría vestir el uniforme de Águilas del Zulia durante la próxima temporada del béisbol venezolano. El jardinero fue dejado en libertad, ayer, por Caribes de Anzoátegui y está estudiando la posibilidad de jugar en Maracaibo, de acuerdo a una persona allegada al pelotero, que no quiso ser identificada.
El seleccionador nacional de Venezuela, César Farías, defendió la propuesta de juego de la vinotinto tras la derrota 0-2 frente a Colombia, en Puerto La Cruz. El técnico dijo que un par de errores sentenciaron a los criollos. Aseguró, dando golpes a la mesa, que seguirá al frente del combinado nacional. “No somos cobardes”, dijo. Terminó de manera abrupta su presentación ante los medios al pararse de la silla, mientras un comunicador le hacía una pregunta.
En el presupuesto venezolano había espacio para una derrota. Quizás también alguno de los errores en la ejecución del sistema. Pero lo que no estaba en ninguna cuenta del combinado criollo era la contundencia con la que Colombia terminó llevándose un partido en el que Venezuela mostró un puñado de disparos de media distancia y poco más.