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Carl Herrera: El venezolano ha perdido los valores

18 mayo 2014 813 lecturas Sin Comentarios
El primer nba venezolano se nuestra preocupado por los valores y el racismo en el país.

El primer nba venezolano se nuestra preocupado por los valores y el racismo en el país.

Carl Herrera es tal vez uno de los personajes más trascendentes del deporte nacional. Fue el primer latinoamericano en ganar un título de campeón en la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA, y lo hizo en par de ocasiones en los años 1994 y 1995 con los Rockets de Houston.

En esa época el solo hecho de llegar a la NBA sin haber nacido en Estados Unidos ya se consideraba un logro, pero el caraqueño incluso tuvo un papel importante en su equipo. Sus éxitos también trascendieron en la selección nacional. Jugó dos campeonatos mundiales, y fue parte de la gesta de Portland 1992, cuando Venezuela clasificó a las Olimpiadas de Barcelona de ese mismo año. En 2013 el basquetero vio reconocida su trayectoria cuando fue electo al Salón de la Fama del Deporte Venezolano; sin embargo, Herrera no goza de la popularidad que han tenido otros atletas criollos, como por ejemplo el pelotero Andrés Galarraga o el boxeador Antonio Esparragoza, entre otros.

De hecho, recientemente ha sido víctima de actos de racismo en los gimnasios de baloncesto y hasta amenazas de muerte recibió. El lunes, el ahora entrenador de Gigantes de Guayana en la LPB volvió a pasar un mal rato cuando efectivos policiales intentaron aprehender a su hijo justo después de un partido en Puerto Ordaz, por presentar cargos de asalto sexual en Estados Unidos. Carl considera que estos hechos no han sido fortuitos y cree que hay alguien detrás.
¿Por qué cree usted que ocurren estas situaciones hacia su persona?
Creo que para la gente se ha vuelto normal tomar actitudes irrespetuosas, no sé si es por la forma de ser, lo jocoso que es el venezolano, pero hay que saber cuándo algo es normal o cuándo va más allá.

¿Cuando usted empezó su carrera como jugador vivió episodios de racismo en Venezuela?
Jamás. La sociedad y la educación eran distintas. El venezolano tenía otro concepto de lo que era vivir. Había respeto. Yo me fui a España en el año 91, luego estuve en la NBA hasta 2000. Cuando venía, en el transcurso de esos años, lo hacía para jugar torneos puntuales y no viví en carne propia situaciones de falta de respeto. A partir del 94 fue que empecé a ver cosas, y ya después de 2000 la cosa cambió. Recuerdo cuando regresé a la liga, todavía estaba con el equipo de Portuguesa, mi primer partido fue en Puerto La Cruz y luego nos tocó ir a Margarita, ahí sí empecé a darme cuenta de que la cosa había cambiado, que el comportamiento de la gente era agresivo, había muchos insultos a pesar de la presencia de niños y damas en los gimnasios. Pensé: “Esto no fue lo que yo dejé en el 90 cuando me fui”.

¿Piensa que la gente no ha entendido su legado?

No lo van a entender. Yo lo pongo de esta forma: si estas generaciones no respetan el Himno Nacional, no conocen la historia de nuestro país, menos van a entender lo que yo pude hacer en un momento en el que las puertas estaban prácticamente cerradas para los latinos. Ir a la NBA en aquel momento era como ir a la luna, para mí lo era porque yo veía a todos esos jugadores en la televisión y me parecían inalcanzables. Es algo que tiene que ver con nuestra mentalidad, la cultura, la educación. Son pocos los que se separan de eso y verdaderamente entienden.

¿Entonces se puede pensar que lo del racismo, los insultos, son propios de cómo está la sociedad venezolana?

Sí. Se han perdido muchos valores. Eso me duele porque yo soy de aquí, de Venezuela. Yo nací en Trinidad, pero eso no tiene nada que ver. Mi forma de hablar es de aquí, mi ambiente, mi música, todo es de aquí y así me siento. Hagan lo que hagan no me lo van a poder quitar porque mis sensaciones son naturales y yo sé lo que yo siento. Solo pido respeto.
¿Cómo cree usted que fue la crianza que le dieron sus padres?

El respeto por delante. Cuando mi mamá decía algo, eso era y yo me quedaba callado. Si había una reunión de personas mayores y yo llegaba, tenía que pedir permiso, no me podía quedar a escuchar lo que ellos hablaban, mi mamá me miraba y yo me tenía que ir. Para ir a jugar tenía que pedir permiso. Siempre a los mayores había que tratarlos de usted y las damas siempre iban primero. Ese fue el tipo de crianza que me dieron. Yo no soy perfecto pero yo no voy a faltarle el respeto a nadie.
¿Ha tratado de inculcar eso a sus hijos?

Siempre. Ahora mismo está la situación de mi hijo Jonathan (está solicitado por la Interpol debido a cargos de asalto sexual). Él cometió un error, todos de jóvenes cometemos errores. Yo no voy a justificar nada, pero mi hijo no le hizo daño a nadie.

Vía: Ultimas Noticias

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