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¿Quién detiene a los “Pep Show Boys”?

11 diciembre 2011 1.054 lecturas Sin Comentarios
El Barcelona volvió a celebrar ante el Real Madrid.

El Barcelona volvió a celebrar ante el Real Madrid.

Caía la noche en Madrid, toda la previa vaticinaba que la maldición catalana estaba a punto de ser destruida. Por fin el triunfo contra el Barcelona pasaría de ser una utopía ficticia a una realidad tangible y genuina.

La esperanza de 80 mil personas que abarrotarían el Bernabéu y de una ciudad entera que podía degustar el triunfo, estarían situadas en 11 jugadores que pasaban por una de las mejores rachas desde que Mou se sentó en el banquillo merengue.

15 triunfos al hilo. Pero, ni eso bastó. Otra vez la filarmónica de Guardiola, afinó sus instrumentos, y regaló un concierto de 90 minutos, donde los circuitos futbolísticos del Barsa mezclarían las más hermosas melodías de Beethoven y Mozart en la cancha del cuadro merengue.

El ambiente madrileño sufriría una de las metamorfosis más atroces en la historia de los clásicos. La lluvia, el frío y el endemoniado cántico de la barra merengue, ambientaron el inicio del encuentro.

El guión con el que se presentaría esta obra fue deshecho en sólo veintidós segundos, cuando un clamoroso error de la zaga culé, le permitió a Karim Benzemá adelantar al Real Madrid, y naturalmente, desatar el infierno en la casa blanca.

El ímpetu, la presión asfixiante del Madrid a la primera línea culé, llevaba al  Barsa a cometer errores de entrega. Mou, ordenó a su circuito defensivo, la incesante marca a los receptores blaugranas, teniendo éxitos en el primer tercio del juego.

Pero la fantasía apareció. Una obra de magia, sacada del amplio abanico del mago Lionel Messi, habilitaría a Alexis Sánchez, quien como un 9 de toda la vida, definió raso y potente, haciéndosele imposible a Iker Casillas.

Después del 1-1, el Barcelona hizo lo que mejor sabe, humillar al contrario, crear circuitos que sólo las líneas de Hemingway pueden explicar y acabar con la ilusión de una ciudad que ve como su equipo  no está ni siquiera cerca de frenar esta máquina de fútbol total llamada Barcelona.

El asfixiante ritmo de marca del Madrid se perdió, y con él, la claridad a la hora de contragolpear. La ofensiva merengue recibió a Kaka y a Higuaín, pero ambos se diluyeron en el embudo del desespero. Cristiano vuelve a desaparecerse en los partidos vitales, sus inclusiones en ningún momento fueron preponderantes.

El 1-2 fue un puñal al corazón, la diosa fortuna se colocó la casaca azulgrana, cuando el remate de Xavi se desvió en la defensa del Madrid y se coló en palo izquierdo de Casillas. Allí se acabó el juego para el Real. El 1-3 era predecible, el balón lo dominaba el Barsa, las ocasiones, naturalmente, también, y el centro de Alves terminó en la cabeza de Cesc, mojando la red y acabando con esta historia.

El Barcelona es líder provisional de la liga, aunque tiene un juego más que el Madrid. Mourinho tendrá que levantar la moral a un equipo que ve como su némesis asentó otro knockdown. Aún la liga está en sus manos, veremos si este apocalipsis no daña el andar merengue.

Por: Geoff I. Hernández

Twitter: @GeoffHernandez

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