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Mirada atenta

25 marzo 2010 261 lecturas Sin Comentarios

El comentarista Francisco Blavia, en su columna “Mirada atenta” que publica todos los jueves en el diario Líder, analiza la ruptura de la relación entre Noel Sanvicente y el Caracas FC. “Una verdadera lástima que un ciclo tan exitoso haya terminado de esta manera, con las partes peleadas”, escribió. También tocó el tema de Greivis Vásquez, quien ahora debe cambiarse el chip para encaminarse hacia la NBA.

El peor final posible

Durante una década Noel Sanvicente y el Caracas fueron un matrimonio ejemplar, de esos que generan envidia entre los vecinos. La buena relación permitió que los rojos del Ávila vivieran sus mejores momentos, mientras que “Chita” se transformaba en uno de los entrenadores más exitosos en el historia del fútbol nacional. Como toda pareja, Sanvicente y el Caracas tenían sus diferencias, pero estas eran solventadas gracias a los deseos mutuos de trascender. Por fortuna, los famosos trapitos sucios siempre fueron lavados en casa; sin embargo, con el paso del tiempo la brecha filosófica fue abriéndose y la situación llegó a convertirse en insostenible.

Los malos resultados hicieron las veces de detonante para que el vínculo se quebrara y lo hiciera de la peor manera posible: con duras acusaciones de bando y bando a través de los medios de comunicación. El divorcio se consumaba. Una de las quejas más duras de Chita tuvo que ver con la intención de los directivos de “manosearle el equipo”. También se refirió a los “enemigos de antes que son amigos de ahora”. Philip Valentiner, VP del club, respondió que era “su equipo” y que el gran problema era que Sanvicente “se oponía al nuevo modelo del Caracas que consistía en formar y vender jugadores para hacer rentable el negocio”.

Hay un factor X en esta ecuación: el técnico nacional, César Farías. El propio Valentiner confesó que ha venido trabajando para lograr un acercamiento con Farías tras años distantes. El objetivo, según Valentiner, es dejar atrás trabas existentes para abrirle un camino mucho más expedito a los jugadores del rojo a las diferentes selecciones. Este cambio en las relaciones molestó a Sanvicente, quien se sintió traicionado por sus jefes.

Es público y notorio que Chita y Farías se ubican en aceras opuestas, por eso el evidente malestar del ex DT capitalino. Las rupturas traumáticas suelen dejar heridas abiertas y eso es lo que precisamente está ocurriendo en el caso de Sanvicente y el Caracas. Una verdadera lástima que un ciclo tan exitoso haya terminado de esta manera, con las partes peleadas. Ahora queda esperar que el tiempo haga su trabajo y que las heridas cicatricen como corresponde.

Messi: Un nuevo debate

Es común en el mundo de los deportes hacer comparaciones. Este tipo de ejercicios son muy populares y no pierden vigencia. En el fútbol, por ejemplo, el debate Pelé vs Maradona tiene casi 30 años en la palestra. Los ejercicios son poco productivos, agregaría que hasta estériles, pero sirven para distraerse un rato. Las soberbias actuaciones de Leo Messi con el Barcelona han planteado otra discusión: ¿con lo hecho hasta ahora merece el futbolista argentino ser reconocido como uno de los mejores de la historia?

Como era de esperarse, las opiniones han estado divididas. Hay quienes piensan que Messi ya pertenece al grupo de luminarias gracias a sus magistrales presentaciones con el Barça y los títulos conseguidos. Otros creen que mientras no traslade a la selección argentina el éxito que ha tenido no puede estar a la altura de jugadores que brillaron por donde pasaron. Pienso que Messi posee el talento para colarse en esa lista que componen principalmente Maradona y Pelé, pero que tiene otros nombres como Di Stéfano, Cruyff o Zidane. Basta verlo sacarse rivales con el balón adherido al pie izquierdo para quedar convencido. Con sólo 22 años, el Mundial de Suráfrica podría consagrarlo como uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos.

Cambio de chip

Las últimas horas han sido muy duras para Greivis Vásquez. Para cualquier deportista, asimilar la derrota es uno de los ejercicios más difíciles de hacer, ni hablar cuando te caracterizas por tener un gran espíritu competitivo. A esto hay que sumarle el revés del pasado domingo frente a Michigan State, gracias a un triple sobre la hora del base suplente Korie Lucious, que representó el final de la brillante trayectoria universitaria de Vásquez. Greivis hizo lo que estuvo a su alcance para prolongar el sueño de los Terrapins en el torneo de la NCAA. Lamentablemente, no fue suficiente. Aunque el objetivo no se cumplió, el caraqueño cerró su paso por Maryland como debía, siendo la figura de la cancha, fajándose hasta el último segundo de partido. No podía ser de otra manera. Durante sus cuatro años en los Terps, Greivis entregó lo mejor de su juego y eso lo ha colocado entre los mejores que alguna vez hayan defendido los colores de este programa universitario. Pasada esta dorada página, Vásquez se cambia de chip y se coloca el de la NBA. Serán tres meses muy exigentes tanto en lo físico como en lo psicológico.

Por: Francisco Blavia/Líder

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