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Mirada atenta

11 marzo 2010 208 lecturas Sin Comentarios

El comentarista Francisco Blavia, en su columna de esta semana en el diario Líder, comenta sobre la carrera de Greivis Vásquez desde que era un juvenil que actuaba en las selecciones del Distrito Capital. Repasa la actualidad de Kelvim Escobar y sus problemas de lesiones, que lo tienen pensando en el retiro. También toca el punto del Caracas FC y el gran llenazo que hubo en el Olímpico en el partido del rojo ante Flamengo por la Copa Libertadores.

El chamo de Coche que brilla

A Greivis Vásquez lo conocí en el año 2004 cuando era un muchacho de 17 años y soñaba con una opción en cualquier programa universitario gracias a su trabajo en el bachillerato Montrose, donde fue manejado por el histórico entrenador colegial Stu Vetter y compartió tabloncillo con una de las figuras emergentes de la NBA, Kevin Durant.

De Greivis sabía lo que había hecho con la selección de Distrito Federal en los juegos nacionales Cojedes 2003 junto a Heissler Guillent y Néstor Colmenares (¡qué trabuco!) en los que arrasaron como era de esperar.

Mi primera impresión fue que era un chamo con una fuerza interior tremenda que le permitía tener bien claro su objetivo: trascender como jugador de baloncesto. Y lo está logrando.

Seis años más tarde, ya convertido en figura, sigue siendo el mismo que visitaba con frecuencia las oficinas de Líder para hablar de basket. Esa combinación lo convierte en especial, mezcla talento y determinación y eso le ha servido para hacerse un nombre en el medio.

Sus primeras temporadas en Maryland fueron buenas, destacó al punto de transformarse en referente del equipo. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. Cuando Greivis mire atrás y evalúe las decisiones que tomó alguna vez, seguramente considere que la más importante de todas fue volver para su cuarto año con los Terps.

El regreso puede permitirle aspirar a ser tomado en la primera ronda del draft de la NBA. La campaña ha sido excepcional. Luego de un arranque flojo levantó para llevar a su quinteto al puesto 19 de los ranking (Espn y AP), la colocación más alta desde que Vásquez se incorporó a Maryland. Luego arribaron los premios individuales. Lo de Jugador del Año de la ACC primer extranjero en lograrlo, ratifica el gran momento.

Falta cerrar por todo lo alto la postemporada y así prepararse para que podría ser el momento esperado por cualquier jugador de baloncesto: ser escogido en el draft de la NBA. Los méritos sobran al caraqueño.

Kelvim pelea con todo

Kelvim Escobar está librando lo que podría ser su pelea más importante.

Lamentablemente, hasta ahora va abajo en las tarjetas. La lucha ha sido muy dura para el pitcher de La Sabana, quien trata por todos los medios de recuperarse de fuertes dolores en el hombro derecho. En cuestión de dos meses la situación cambió de forma drástica. En diciembre todo era felicidad, el brazo le respondía y sin molestia alguna. Tras una convincente demostración durante un showcase en Barquisimeto los Mets de Nueva York le ofrecieron contrato.

Hoy no puede agarrar una pelota sin que le duela y eso ha comenzado a frustrarlo. Kelvim está cansado física y mentalmente. Comienza a perder la paciencia, ya que nada de lo que intenta parece funcionar. Además se siente en deuda con un equipo que confió en él pese a su largo historial de dolencias físicas. Un mes se ha dado de plazo para tomar una decisión.

Si las cosas no evolucionan pudiera tirar definitivamente la toalla, lo que sería una verdadera lástima.

Los Rojos del Ávila en una gala

Durante casi 20 años el Caracas FC luchó para conseguir que el hincha capitalino desarrollara empatía con los colores del equipo. No fue hasta hace un par de años cuando los grandes esfuerzos comenzaron a dar los primeros resultados, todo gracias a una destacada participación en la Copa Santander Libertadores.

Este miércoles el Estadio Olímpico se volvió a vestir de gala para recibir a cerca de 20 mil almas que apoyaron a los Rojos del Ávila en su duelo ante el Flamengo de Brasil. Atrás quedaron los días en los que el grueso de la afición asistía a los partidos para observar a los visitantes. Seguramente, hubo quienes fueron a ver a los cariocas, pero la mayoría visitó la UCV para alentar al Caracas.

La primera parte de la tarea está lista: la gente responde a los grandes encuentros. El torneo local es otra cosa. Aunque los números han mejorado gracias a esta estrategia de pesca de arrastre, todavía falta mucho camino por recorrer para convencer a la gente para que apoye al equipo rojo cada dos domingos y no cuando la Libertadores hace acto de presencia.

Por: Francisco Blavia

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