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“Kid”: “Botas un juego y eres una mierda”

29 julio 2010 542 lecturas Sin Comentarios
El relevista Francisco Rodríguez lanzó una recta con sus palabras.

El relevista Francisco Rodríguez lanzó una recta con sus palabras.

Francisco Rodríguez no suele poner excusas cuando las cosas le salen mal. Así ha sido siempre. Después de un juego esta temporada, en el que fue castigado y le costó el triunfo a los Mets de Nueva York, dijo que su presentación había sido “vergonzosa” y le pidió perdón a los fanáticos. No es el único episodio de ese tipo en su carrera. Por eso no es raro oírlo decir, minutos antes de salir a practicar en Citi Field antes del primer juego de la serie ante los Cardenales de San Luis, que ha tenido un año de “altos y bajos. He tenido mis buenos momentos y mis malos momentos”.

El Kid suma 21 salvados y una efectividad de 2.57 en 49 entradas. Pero también ha desperdiciado cinco oportunidades de rescate, tres de ellas en juegos que han podido darle el triunfo a su compatriota Johan Santana.

En cuatro ocasiones le han fabricado más de dos carreras y en julio ha sido particularmente inefectivo: el día 3, los Nacionales de Washington le hicieron tres carreras y el 18 los Gigantes de San Francisco le hicieron un par.

“No he sido consistente y eso es lo que estoy buscando, consistencia”, dice el pitcher de 28 años. “Lamentablemente siento que todavía no la he obtenido al 100%”.

Lo qué si puede sorprender, viniendo de K-Rod, es su versión sobre qué le ha faltado para ser más consistente.

“No sé”, responde el derecho caraqueño, “quizás un poco de suerte. La verdad, no sé. La rutina es la misma, el trabajo es el mismo. Seguir trabajando y veremos qué sucede”.

“Los números hablan por sí sólos. De todos los hits que me han dado, como el 35% han sido infieldhits y bloopers”, dice Rodríguez. “No han sido batazos contundentes, batazos que puedas decir, ‘ok, fue un doble por la raya, o un doble entre dos’. No, han sido a bates partido e infieldhits”.

“Por eso es que menciono el factor suerte”, insiste el hombre que en 2008 estableció, con 62, el récord de más salvamentos en una temporada. “Eso es lo que me ha pasado. Los bloopers han conseguido los huecos y los infieldhits, ni hablar. Pero son cosas que no se pueden controlar. Hay que seguir trabajando y buscar la manera de que esos bloopers se conviertan en outs”.

Puede que haya algo de exageración en sus palabras (le han dado sólo 6 infieldhits en 2010, por ejemplo), pero Rodríguez no está hablando “pistoladas” cuando dice que no ha tenido la suerte de su lado.

En líneas generales, le están dando la misma cantidad de batazos que a lo largo de su carrera. El % de líneas, rodados y elevados, que pueden revisar en Fangraphs.com, se mantiene en niveles muy parecidos a los que ha tenido desde 2007. Y son bastante mejores que los del 2009.

Cumplida la jornada del martes, tenía un whip de 1.26 (la misma marca que tuvo entre 2007 y 2009), le conectaban 0,6 jonrones por cada nueve entradas (0,7 entre 2007 y 2009) y había mejorado considerablemente en dos apartados fundamentales para un relevo.

La cantidad de boletos por cada 9 entradas es de 3,5. Nunca ha dado menos en una campaña completa. Ha aumentado sus ponches a 11 x 9IP, el más alto desde el 2007. Y su relación de K/BB (3.16) es la tercera más alta de su vida en MLB.

“No veo nada distinto en Frankie como lanzador”, dice Ron Darling, el ex lanzador de los Mets que ahora es comentarista del equipo. “Es sólo que quiere estar todo el tiempo en el terreno y que vive para esas situaciones apretadas. Entonces, es posible que no tener tantas oportunidades de salvar lo frustre un poco”.

Lo incontrolable

Si a Rodríguez le están dando los mismos batazos, poncha más y da menos boletos, ¿qué puede estar pasando?

La respuesta podría estar en el BABIP, la estadística que mide el average contra los lanzadores cuando les ponen la bola en juego. Esa medida, en la inmensa mayoría de los buenos lanzadores de MLB, suele estar alrededor de .290.

El BABIP de K-Rod vitalicio es de .275. Este año, no obstante, es un altísimo .331. Es una señal (no una prueba irrefutable) de que lo que dice el pitcher sobre la mala fortuna tiene algo de sentido. Y debería bajar.

“Eso no se controla. Lamentablemente no puedes”, recuerda el Kid. “Lo que puedo hacer es seguir haciendo pitcheos temprano en la cuenta y de ponerlos a ellos en la situación más apretada que pueda”.

“Cuando te montas temprano arriba de los bateadores, los vas a obligar a hacer swing. Pero cuando estás atrás, obviamente te van a dejar pitchear y es cuando los boletos vuelven a un nivel alto”, dice sobre la importancia del control. “Hay que seguir siendo agresivo en la zona y esperar que cuando pongan la bola en juego le den de frente. Pero en estos días no han salido así, no han salido a mi favor”.

A la reputación del Kid no le caería mal, tampoco, no botarle juegos a Santana. Aunque él dice que no hay diferencia, es obvio que malograrle un duelo a El Gocho es una ofensa mayor. Son de esos juegos que, especialmente en Venezuela, la gente olvida con menos facilidad.

Esa es la vida del cerrador. Cuando fallas, el precio es la derrota. O al menos quitarle, así sea por un momento, el sabor del triunfo al equipo. Sus descalabros no se olvidan con facilidad.

“Tú salvas un juego con 3 ponches y ese es tu trabajo. Para eso te pagan. Botas un juego y  eres una mierda”, dispara el Kid, sin anestesia, sin excusas, una de sus rectas. “Simple y llanamente. Claro y raspado”.

Todavía confía en los Mets

La postemporada no es una utopía para los Mets de Nueva York. Eso dice Francisco Rodríguez de su equipo, que ayer amaneció a 6,5 juegos de los Bravos de Atlanta en su división y a 5,5 juegos de los Gigantes de San Francisco en el Comodín. Pero sabe que se está haciendo tarde.

“Todavía falta. Quedan dos meses y en uno de ellos prácticamente vamos a jugar sólo contra nuestra división. No hay nada escrito”, cuenta el Kid. “Sé que cada día estamos dando pasos hacia atrás y lamentablemente son juegos que son muy importantes al final del año, pero uno nunca sabe. En una semana podemos cambiar absolutamente todo”.

“La ofensiva”, dice sobre el elemento que falta. “Nosotros vamos a batear, de eso no tengo ninguna duda. Tenemos que seguir pitcheando y esperar que la ofensiva empiece a explotar y todo vuelva a su normalidad”. 

Por: Efraín Ruiz/Líder

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