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Juego perfecto para Roy Halladay

29 mayo 2010 389 lecturas Sin Comentarios
El derecho se consagró con su joya frente a los Marlins.

El derecho se consagró con su joya frente a los Marlins.

El serpentinero estelar de Filadelfia, Roy Halladay, alcanzó el sábado un hito más en su brillante carrera, al lanzar el vigésimo juego perfecto en la historia de las Grandes Ligas, en el duelo que los Filis ganaron 1-0 a los Marlins de Florida. “Uno nunca piensa que esto es posible”, dijo Halladay. “En serio, no fue sino hasta que había sacado los dos outs (de la novena entrada) que supe que había una oportunidad. Uno siempre está consciente de esto, pero no lo espera”.

Fue el segundo juego perfecto en las mayores registrado en este mes. Dallas Braden lo logró por Oakland contra Tampa Bay apenas el 9 de mayo. Es además la primera vez en la era moderna en que se registran dos juegos perfectos en la misma campaña —además, el dominicano Ubaldo Jiménez lanzó en abril un juego sin hit, por Colorado-.

Halladay ponchó a 11 enemigos y obligó a que el emergente dominicano Ronny Paulino pegara un rodado inofensivo para que concluyera el partido. El as del montículo fue ovacionado por una multitud de 25.086 espectadores durante buena parte de la noche.

“No sé qué decir”, dijo el derecho de 33 años. “Al comienzo, en el bullpen, sentí que estaba colocando mejor la pelota que en otras ocasiones. Creo que seguí así durante el juego”.

Los Filis realizaron un par de buenas jugadas a la defensiva —el dominicano Wilson Valdez corrió para llevarse un roletazo y el antesalista mexicano Juan Castro se arrodilló para capturar otro. Sin embargo, Halladay no necesitó de mucha ayuda para lograr su proeza.

En realidad, el espectáculo del sábado corrió a cargo de un solo hombre.

Halladay (7-3), siempre estoico en el montículo, dejó ver una amplia sonrisa, cuando su compañero de batería, el panameño Carlos Ruiz, se acercó corriendo para felicitarlo. Acto seguido llegaron todos los demás para el festejo tumultuario.

Durante varias temporadas, Halladay ha lucido intratable en la lomita, y el ex ganador del Cy Young en la Liga Americana fue protagonista de un canje que involucró a varios equipos y que lo envió de Toronto a los Filis, bicampeones vigentes de la Liga Nacional, antes de esta campaña.

El 27 de septiembre de 1998 se quedó a un out de lanzar el juego sin hit, en lo que fue apenas su segunda apertura en las Grandes Ligas, actuando por los Azulejos frente a Detroit. El emergente Bobby Higginson frustró esa hazaña en el primer lanzamiento que Halladay le hizo, al conectar un jonrón.

Esta vez, Halladay enfrentó a tres emergentes de los Marlins en la novena entrada. Mike Lamb abrió con un largo elevado que fue atrapado en la franja de advertencia del jardín central. Wes Helms se ponchó sin tirarle y los espectadores comenzaron a ovacionar al pitcher.

Sólo Paulino se interponía entre Halladay y el juego perfecto. El dominicano pegó su rolita a Castro. El antesalista sustituto, ante la ausencia del dominicano Plácido Polanco, sólo tuvo que moverse un poco hacia la izquierda para atrapar la pelota.

El mexicano lanzó al primera base Ryan Howard, quien hizo el out y comenzó a saltar.

El juego había concluido, y los Filis corrieron hacia el montículo.

Halladay tuvo palabras de agradecimiento para Ruiz.

“Sentimos que andaba bien en el comienzo del juego, y por ahí de la quinta o sexta entrada simplemente seguí sus señales”, dijo. “No hay elogios que describan el trabajo que él hizo hoy. Combinó los lanzamientos. Fue una locura para mí”.

La única carrera de los Marlins, líderes de la División Este de la Liga Nacional, llegó en el tercer inning, contra Josh Johnson (5-2). En un gran duelo de pitcheo, la carrera fue sucia.

Valdez pegó un sencillo y anotó cuando un elevado de Chase Utley por el jardín central se le cayó a Cameron Maybin, para un error que costó tres bases.

Fue el segundo juego perfecto en la historia de los Filis. Jim Bunning logró uno en 1964.

En la breve lista de juegos perfectos en la historia de las mayores, hubo dos lanzados con cinco días de diferencia, en 1880 (de John Richmond y John Ward), dos décadas antes de lo que se considera la era moderna del béisbol.

Por los Filis, el dominicano Valdez de 4-2 con una anotada. El mexicano Castro de 4-2. El panameño Ruiz de 4-2.

Por los Marlins, los dominicanos Hanley Ramírez de 3-0, Paulino de 1-0. El mexicano Jorge Cantú de 3-0.

Por: AP

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